Conociendo La Cibeles, visita a la fábrica.

A principios de agosto estuve en Madrid con un amigo de ‘trip cervecero’. Descubrimos nuevos bares y cervecerías y visitamos la fábrica de La Cibeles, que era una de los principales objetivos del viaje. Por suerte, Andrés, propietario del bar  El Estribo, nos puso en contacto con Miguel Ángel Patiño, gallego sin acento y comercial de La Cibeles.

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¡Qué pena no estar más tiempo en Madrid! En La Cibeles hacen las visitas guiadas con catas los viernes a la tarde y nosotros nos volvíamos para Donostia justo el viernes después de comer. Poco le importó a Miguel Ángel, que tras una charla por teléfono nos citó un miércoles a las nueve de la mañana para hacernos una pequeña ruta por las instalaciones y explicarnos con todo detalle la corta pero exitosa historia de la marca.

Nada más llegar a las instalaciones nos estaba esperando Miguel Ángel. Unas presentaciones rápidas y esa sensación que sientes cuando conoces a alguien y piensas: “Con este tío me iba yo a tomar unas cañas”. Desde aquí aprovecho para agradecer a Miguel Ángel, que es quien estuvo con nosotros, así como al resto del equipo de La Cibeles el buen trato y la disposición de atendernos en un día de trabajo.

Pues bien, entramos en la fábrica y tras un pasillo entre sacos de malta y stock de botellas allí estaban, como diría la canción, con las manos en la masa, en pleno proceso de cocción.

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Además del equipo de La Cibeles, Miguel ángel nos explicó que había dos cerveceros de Segovia acompañándoles y participando en el proceso de elaboración. En esta foto se ven los tanques de macerado y cocción:

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Miguel Ángel nos dijo que la producción que hacen cada vez es de 3.000 litros y que a la semana suelen hacer unas tres cocciones. Vamos, unos 9.000 litros a la semana, una cantidad que reparten entre botellas y barriles y que no dan abasto para la demanda que tienen. Creo recordar que tienen pedidos hasta de una peña que está en ¡¡Japón!!

Pasamos a la parte inferior, donde se encontraban la embotelladora y los tanques de fermentación, en los que descansa la cerveza en diferentes cubas para controlarla durante su proceso de maduración.

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Abajo también están almacenados los barriles y botellas que necesitan de una segunda fermentación. El proceso simplificado es este, aunque seguramente alguna cosilla se me ha escapado, pero es que no fui con la libreta y la grabadora. Las fotos no son muy buenas porque las hice con el móvil pero creo que sirven para acompañar a la explicación y entender un poquito mejor el proceso.

Hay que comentar también que La Cibeles es una fábrica de cerveza artesanal, lo que les permite hacer una variedad de recetas muy amplia, lo cual se agradece. Elaboran un total de once referencias fijas más o menos y alguna otra que nos comentaron que están por sacar. Yo me he traído las once que tenían en ese momento, y por partida doble, a Donostia para catar y hacer unos “entre la cerveza y la pared”.

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La Cibeles es una marca que ha crecido muy rápidamente en los dos años y pico que tiene. Este equipo demuestra que si las cosas se hacen bien, con dedicación y ganas, los resultados llegan. La pasión de este equipo por lo que hace se ve reflejada en un producto especializado y de calidad a un precio asequible. Si veo una de estas botellas por algún bar de aquí pediré una sin ninguna duda.

Me tengo que quitar el sombrero ante estos fenómenos. He de confesar que me produce una envidia sana ver cómo se ganan la vida estos “cuatro gatos” haciendo lo que más les gusta. Un saludo desde el norte y un abrazo. Un placer conoceros en persona y espero que todo vaya bien en vuestra próxima ampliación, esperamos volver cuando pasemos por Madrid.

Salud!!

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