Una cosa es cerrar y otra que te cierren

Closed-sign_032511-572x368

Justo terminan las fiestas de Semana Grande de Donostia, ciudad donde vivo, y me entero que por orden del Ayuntamiento cierran una de las pocas cervecerías especializadas que tenemos aquí. Os voy a intentar contar la corta historia de este negocio, la que yo conozco.

Empezamos hace un año y pico. No recuerdo bien quién me avisó de que se había tomado una cerveza enfrente del Ayuntamiento en una nueva cervecería que había abierto y que me recomendaba visitar porque tenia muchas cervezas diferentes.  Mi primer pensamiento fue: “Será un irlandés de éstos que tiene cuatro birras diferentes y poco más”.

A los pocos días paso por allí con unos amigos para inspeccionar el local. Qué sorpresa al llegar, una cervecería de lo más extraño, un concepto nuevo. El concepto es nuevo por necesidades del local, mejor dicho de los locales. Se tratan de dos locales en una galería, uno frente al otro, los cuales se usan uno para servir y tener los frigoríficos, tiradores… y el otro para estar, con mesas, televisión, baños y hasta un ordenador para que te pongas la música que más te guste. Al frente del negocio un tío joven, con ganas de trabajar y de hacer cosas.

Sorpresa máxima que en este sitio haya un bar, pero bueno, pensé que si abre será porque tiene todos los papeles. Lo comento con el dueño cuando llevamos unas cuantas visitas y me dice que desde el Ayuntamiento le han dado el visto bueno. La verdad es que el sitio es privilegiado, en el mismo centro de Donostia.

Nada más lejos de la realidad, la carrera de fondo había empezado. El ponerte con un negocio por tu cuenta es difícil y costoso, alquileres, nuevos clientes y otras cuestiones que a cualquier emprendedor le surgen. El caso es que se van haciendo con cervezas decentes, hace caso de las recomendaciones de la clientela cervecera sobre sus gustos, organiza eventos en el bar como catas y esas cosas que van haciendo que el bar se conozca y funcione. Durante este tiempo sigo pasándome por el bar para tomar algo con los amigos y alguna de las veces hay alguna cosa “nueva” como que ha pasado la Guardia Municipal a advertirle que tiene que hacer alguna remodelación.

En este último medio año la carrera de fondo donde se había inscrito este joven emprendedor al abrir el bar se había convertido en una puta maratón mezclada con una pista de obstáculos americana. Las obras habían sido dos más y parecía que la cosa estaba solucionada. Este sábado pasado de fiestas pasé con la cuadrilla para disfrutar de unas cervecitas y el propietario me dio la noticia de que el lunes (ayer, 18 de agosto) le obligaban a cerrar definitivamente.

Una mala noticia para mí, que le había cogido el gusto a la cervecería y parece que ya no podremos disfrutar de ella. Estoy convencido de que hay muchos más detalles en la historia que no conozco, ya que soy un mero cliente. Que el tema de permisos también tiene su miga y la desconozco. Pero lo único que veo en este asunto es un tío que ha hecho todo lo posible por tener todo correcto, acatando todas las normas que le dictan y al final terminan cerrándole el garito.

¿Así quieren que nos animemos a emprender? Me da la impresión de que detrás de todo esto que os he contado hay algún interés más. No se si político, social o ciudadano, pero me parece un putada.

Desde aquí mandar ánimo al propietario y, como ya lo hablamos, ojalá pueda conseguir volver abrir la cervecería o abrir otra en otro lugar.